¿De qué hablamos cuando hablamos de consumo? (I)

Para manejarse con cifras nada hay más apropiado que tener una cierta idea de cuál es su orden de magnitud (sabio consejo que yo aprendí de John Allen Paulos). El problema de las macromagnitudes económicas es, precisamente, que están muy alejadas de la experiencia cotidiana del común de los mortales. Por eso cuesta hacerse con ellas.

En los últimos años, no obstante, en España hemos tenido la fortuna de que el PIB a precios corrientes haya rondado el billón de euros, cifra que ha calado algo entre la opinión pública informada (de los 985.547 millones de euros en 2006 a 1.051.342 en 2010 con un máximo de1.087.749 en 2008, cifras provisionales en todos los casos). No ocurre lo mismo con otras muchas cifras, cuya verdadera dimensión se le escapa a unos cuantos a pesar de ser cifras públicas y publicadas. A este problema se añade otro algo más complejo: los agregados macroeconómicos son precisamente eso: agregados. Abarcan muchas cosas y su definición precisa es cualquier cosa menos sencilla. Así, por ejemplo, solemos decir que el Producto Interior Bruto, visto desde el lado de la demanda, está formado por tres componentes:

  1. Consumo Final
  2. Formación de Capital
  3. Saldo Exterior

Me consta que mucha gente que tiene la identidad PIB=billón en la cabeza desconoce por completo cómo se distribuye ese billón entre estos tres componentes. No son pocos los que ni siquiera saben decir si el consumo es mucho mayor (o mucho menor) que la formación bruta de capital (no es muy correcto técnicamente, pero llamémosla inversión). Es un buen ejemplo del primero de los problemas que planteaba arriba. El segundo es el que titula esta entrada: ¿De qué hablamos cuando hablamos de consumo?

Sacaré antes de dudas a aquellos que desconozcan las cifras (si es que los hay):


PIB y sus componentes (Demanda) a precios corrientes

2006
2007
2008
2009
2010
Gasto en consumo final
743.272
797.713
834.371
811.766
828.626
Formación bruta de capital
304.945
326.236
316.660
255.677
244.987
Saldo Exterior
-62.670
-70.788
-63.282
-19.612
-22.271
PIB
985.547
1.053.161
1.087.749
1.047.831
1.051.342
Fuente: INE, Contabilidad Nacional de España, Cifras Provisionales

En definitiva, ese componente llamado Gasto en Consumo Final representa ente el 75% y el 80% del PIB español. Un porcentaje como para tenerlo en cuenta, significativamente superior al de la formación de capital (que es donde se registran, entre otras cosas, toda la inversión pública, la construcción de viviendas, la de toda clase de edificaciones, las grandes instalaciones de maquinaria, el incremento del parque de vehículos industriales, etc.). No es de extrañar, por tanto, que la variación del PIB y la del Consumo Final sean muy parecidas, al fin y al cabo estamos hablando de casi lo mismo.

Todos sabemos (espero) que para medir correctamente la evolución de la actividad económica es necesario descontar el efecto debido exclusivamente a la variación de los precios. En otras palabras, la variación de las cifras anteriores (que están medidas a precios corrientes) incluye variaciones reales y variaciones de precios. La estructura porcentual del PIB, por regla general, no varía gran cosa al pasar a precios constantes.


Estructura del PIB (Demanda) a precios corrientes y a precios constantes de 2008

2006
2007
2008
2009
2010
Precios corrientes





Gasto en consumo final
75,5%
75,7%
76,7%
77,5%
78,8%
Formación bruta de capital
31,0%
31,0%
29,1%
24,4%
23,3%
Saldo Exterior
-6,5%
-6,7%
-5,8%
-1,9%
-2,1%
PIB
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
Precios constantes





Gasto en consumo final
76,3%
76,7%
76,7%
77,9%
78,5%
Formación bruta de capital
30,5%
30,7%
29,1%
25,3%
23,8%
Saldo Exterior
-6,8%
-7,4%
-5,8%
-3,1%
-2,3%
PIB
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
Fuente: INE, Contabilidad Nacional de España, Cifras Provisionales y elaboración propia

Es la variación a precios constantes la que nos interesa porque es la que mide la variación real de la actividad económica. Cuando se habla de un objetivo de crecimiento del 2% se está hablando SIEMPRE de crecimiento real, de variación a precios constantes. Esta es la evolución de España en los últimos cuatro años:


PIB y sus componentes (Demanda) a precios constantes – Variación interanual

2007
2008
2009
2010
Gasto en consumo final
4,0%
1,0%
-2,3%
0,6%
Formación bruta de capital
4,2%
-4,2%
-16,5%
-6,1%
Saldo Exterior
12,8%
-20,4%
-48,3%
-27,3%
PIB
3,5%
0,9%
-3,7%
-0,1%
Fuente: INE, Contabilidad Nacional de España, Cifras Provisionales

Como puede verse, en 2007 (ejercicio pre-crisis) el consumo crecía al +4%. Es cierto que algo se veía venir porque la inversión, que el año anterior había mostrado un crecimiento del +8%, bajaba hasta el +4,2%. A pesar de ello, esto seguía siendo Jauja, el PIB crecía al +3,5% (conviene recordar, no vaya a ser que haya alguno de letras por aquí, que el saldo exterior es negativo, y que, por tanto, una tasa de crecimiento positiva significa que se hace aún más negativo). En 2008 se empezó a acabar la fiesta y el consumo sólo creció un 1%. En 2009 llegó la debacle y se registró una caída del ‒2,3%. Y en 2010, parece notarse una leve recuperación con el consumo creciendo un +0,6%.

Ahora bien, todo el mundo asocia la palabra consumo al gasto de las familias, a gente haciendo la compra, llenando el depósito del coche, tomándose un pincho de tortilla a media mañana y pagando la factura de la luz. ¿Es esta idea común de consumo lo mismo que ese gasto en consumo final que aparece en las cuentas macroeconómicas? La respuesta corta es NO. La respuesta algo más larga la publicaré en la segunda parte de este soporífero serial.


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